Un día cotidiano me desplazaba en un taxi por una calle transitada de mi ciudad, era uno de esos días donde apenas la lluvia remoja las calles y la gente a paso ligero esquiva las delgadas gotas de lluvia, sentía frio. Estaba ancioso por llegar a mi lugar de trabajo y empezar mis labores de oficina, mientras el taxi esperaba que el trancón de la mañana se descongestionara voltee la mirada hacia la ventana y en un acera húmeda por la lluvia estaba sentada una señora de edad avanzada, con sus dos hijos, una niña con el pelo alborotado un vestido desteñido y una botas azules, del otro lado un niño con una camiseta de color rojo, una sudadera grís y unas sandalias de plástico, aquella señora tenía cubiertos a sus dos hijos con un saco de lana y ambos estaban recostados sobre sus piernas, se notaba que tenían mucho frío, la señora fijamente miraba el taxi en el que me desplazaba, pués justo habia parado en frente, tan pronto la miré, ella también me miró.
Es en ese momento donde piensas tantas cosas pero no concluyes nada, pués no tengo palabras para describir lo que aquella mirada me trasmitió, no hacía falta que me hablara para darme cuenta que aquellos ojos oscuros y profundos con un toque de frialdad hablaban por ella, sentí un escalofrío mas profundo que la propia nieve pués era un frío interno y doloroso que se fue propagando por todos mis órganos hasta llegar al corazón, en ese instante sentí caer mi venda de los ojos y por primera ves escuché la vos de mi conciencia, mi espiritu no tardó en manifestarse. Al sentir esa mezcla de sensaciones volteé mi mirada hacia los transeuntes y pude ver una venda oscura en cada uno de ellos, me pregunté por que antes no la veía y nuevamente la vos de mi conciencia me dijo, “estas viendo con los ojos de Dios lo que ellos no pueden hacer en este instante”. Comprendí por que todos pasaban casi por encima de ella pués sencillamente no la veían aunque su mirada pasara por encima de aquellas personas.
Si esas personas que con tanto afán y preocupación caminaban rápido por llegar temprano a su trabajo, se hubiesen detenido un momento y hubieran observado la mirada de aquella señora seguramente hubieran visto lo que yo ví, me pregunté entonces ¿Dios mío tubiste que ponerme de frente contigo para entender quién soy en realidad y qué vine hacer a este mundo?, me pregunté además ¿por qué no haces lo mismo con todo el mundo?, se me pasaron por la cabeza tantas cosas, desde mis insignificantes preocupaciones hasta como iva hacer para ayudar aquella señora y sus dos hijos, ahora no sabía como actuar, supongo que debe pasarles a todos aquellos que se han despojado de una venda.
El taxi arrancó, alcanzó a recorrer 10 metros antes que su carrera terminara, pero la mía apenas empezaba, me dirigí donde aquella señora que aún no había dejado de mirarme, con la lluvia mojándome me acerqué con mirada fija y vos un tanto tímida, le dí las gracias, sorprendida y temerosa abrazó a sus dos hijos, de inmediato le dije que no temiera, la invité a tomar un café por la misma cuadra donde minutos antes había observado un lugar, en el camino me saque la chaqueta y se la pasé, se puso su saco y cubrió a los niños con mi chaqueta mientras me miraba con temor y desconfianza.
Todo aquello que la señora hacía era una ensenanza para mí, estaba aprendiendo de la vida, del mundo paralelo al que todos no reconocemos, de ese mundo frío del que son dueños muchos seres humanos que no son aceptados en la sociedad del protocolo, la etiqueta y las buenas costumbres entre comillas.
Le pregunté como había ido a parar a esa calle, mientras su mano derecha sujetaba el vaso de café noté que una lágrima rodaba por su mejilla y su triste historia empezó a fluir.
Lo que escuché de ahí en adelante no lo voy a contar lo que si voy a expresar es que ese día un alma encontró su razón de ser, gracias a aquella señora que al final resultó siendo la abuela de aquellas criaturas que hace poco la maldad de este mundo les había arrebatado a sus padres.
Aveces tienes que enterarte de historias tristes para darte cuenta del mundo en el que vives, para recapacitar y observar en lugar de mirar, que gran diferencia que existe en esos dos términos. Puedes mirar y estar pensando miles de cosas y al final no captaste nada de lo que tenías de frente, mientras que al observar detallas minuciosamente lo que miraste y sacas conclusiones.
Los seres humanos hemos perdido la capacidad de observar, hay miles y miles de distractores que impiden una conexión directa con la divinidad es por eso que los niveles de conciencia cada día son mas bajos, la gran lucha interior es no dejarse contaminar por el exterior y empezar a doblegar las imposiciones que todos los días nos saturan por los diferentes medios.
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